Amor maternal revelado

A lo largo de dos milenios la Virgen María se ha revelado en inumerables ocasiones alrededor del mundo. ¿Y como no lo habría de hacer si es nuestra misma madre que no quiere que ninguno de sus hijos se pierda?

Jesucristo antes de morir en la cuz le dijo a María: “Mujer, he ahí a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “He ahí a tu Madre”. Y desde esa hora el discípulo la recibió en su casa.   (Juan 19, 26-27)

De la sangre y agua derramada del corazón de Jesús en la cruz nació la Iglesia y nosotros pecadores, antiguos hijos de Eva, fuimos engendrados en esa misma cruz al momento en que María dio a su hijo Jesucristo su segundo fiat al aceptar convertirse también en nuestra propia madre. 

¿Has pensado por que Jesús se refirió en su primera mención a María como mujer y solamente en su segunda referencia a María le llama Madre? La posible respuesta es muy significativa y la encontramos en Génesis 3, 14-15.

Dijo luego Yavé Dios a la serpiente:”Por haber hecho esto, Maldita serás entre todos los ganados y entre todas las bestias del campo. Te arrastrarás sobre tu pecho y comerás el polvo todo el tiempo de tu vida. Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo. Este te aplastará la cabeza, y tu le acecharás el calcañar.” 

En el bienaventurado momento en el que Cristo crucificado nos engedró a todos nosotros, hijos de María, su primera mención para su Madre es Mujer, y no Madre porque era el momento en que se cumpliera la Escritura en la cual decretó a la serpiente que sería con una mujer su enemistad perpetua y Ella será quien aplastará su cabeza.